Para qué sirve aporrear a los estudiantes


Evidentemente, el mantenimiento del orden público no es tarea fácil. Es complicado aguantar los insultos, las provocaciones, las burlas de los ciudadanos. Pero para eso los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son, se supone, profesionales. Para eso se les paga.

Ninguna provocación, ni insulto, ni burla pueden justificar lo que estamos viendo. Los sucesos del lunes en Valencia superan cualquier capacidad de comprensión con la policía española. Si el show de violencia y abuso policial deriva de las provocaciones de los ciudadanos, de que la policía, llegado un momento, no puede más y comienza a repartir, ya va siendo hora de que cambien de trabajo, porque para este no sirven. Tienen, probablemente, un esplendoroso futuro como porteros de discoteca. Pero no aquí.

La secuencia es similar a lo ocurrido la semana pasada, pero más grande, más rápida, y mucho más grave: protesta de algunos estudiantes – reacción absolutamente desproporcionada de la Policía – descontrol. Si hay ocasión, la policía, y quienes les mandan, aprovechan lo que pueda pasar en la fase de descontrol (alguien que queme un contenedor o, si hay suerte, rompa un escaparate) para decir: “¿veis? ¡Por eso pegábamos a los estudiantes, que si no, a saber lo que harían!”.

El problema, naturalmente, es que lo que estamos viendo no deriva, como denuncia la Policía, de las provocaciones. ¡Dios mío, adolescentes de 16 años protestando en la puerta de su instituto! ¡Me provocan y no tengo más remedio que arrearles con la porra! ¿Pero hay alguien que realmente pueda creerse eso? El problema no es la Policía: el problema es quién manda. Y quien manda ha decidido que esta es una buena ocasión para hacer un ensayo general de lo que está por venir.

A la sociedad española le espera, como mínimo, un año muy duro: 2012. Con una recesión cercana al 2% y con la previsión de que el paro siga aumentando, el contexto puede llegar a unos niveles socialmente explosivos. Un año difícil que se suma a 2009, 2010 y 2011. Y ahora ya no podemos echarle la culpa a Zapatero y que se coma la crisis, de manera que la estrategia, a mi entender, tiene tres patas:

Meter miedo

Que la cosa no se les vaya de las manos en la calle. Atajar de raíz, a lo bestia, con medidas represivas, la evidente conflictividad social que se va a encontrar el Gobierno en los próximos meses. La cuestión es si atizar a unos pobres adolescentes, estudiantes de instituto, es una forma adecuada de hacer la “pretemporada”. 

A mí me parece una salvajada, pero los que hayan decidido que es buena idea, en su amoralidad y cinismo repugnantes, tal vez piensen que “cuanto peor, mejor”. Conforme más animales seamos ahora, más legitimados estaremos para seguir en esa línea más adelante.

La Brunete mediática, a muerte

El Gobierno español cuenta con un grado de afinidad mediática, con un número de apoyos entre los medios de comunicación, como no se ha visto nunca desde, al menos, 1982. Ya lo hemos comentado muchas veces: casi todos los medios son progubernamentales, o esperan que el Gobierno les salve de la quiebra. Y los que no, están en una situación económica difícil. 

La televisión pública, por supuesto, ya está volviendo, a marchas forzadas, a lo que cabría esperar del PP: lo que hacen siempre. Es decir, que la TV pública venga a ser como la sala de prensa de Génova, pero con más colorido. No es aún eso, pero todo llegará.

Muchos medios, no sólo Intereconomía, se han puesto ya a trabajar. En diversos grados. La culpa es de los manifestantes, la Policía hace lo que puede, los manifestantes están infiltrados por antisistema, por los partidos de la oposición, y por quien sea necesario, … No se informa, se desinforma, o se informa mal. Un amplio abanico de opciones para que muchos medios de comunicación (no todos) cumplan con su fundamental labor de apoyar al Gobierno que les paga o del que dependen.

Rezar

Como resulta preceptivo, el Gobierno confía su suerte a lo que la Providencia depare en el futuro. A una paulatina mejora de la economía. A que Alemania comience a funcionar. A que los mierdacontratos de la reforma laboral logren reducir algo el paro y el Gobierno pueda proclamar su éxito. A que, en un par de años, las cosas estén mejor, la gente vaya olvidando dos años de barbarismo y abusos policiales, y el PP pueda seguir mandando. 

El referente griego, donde un Gobierno (el PASOK) ganó hace dos años por mayoría absoluta, para arreglar los desaguisados económicos del anterior Gobierno conservador, y ahora tiene una intención de voto del 8%, pesa mucho en la ecuación. Rajoy, ante todo, no quiere “hacer un Papandreu”. 

Y si para evitarlo, hay que aporrear salvajemente a estudiantes de Instituto, se les aporrea. Total, la Brunete mediática dirá que la culpa es de ellos, que se propasan, y claro, la Policía qué alternativa tiene…

Fuente: La página definitiva

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