Las revelaciones más aterradoras de WikiLeaks

Las revelaciones más aterradoras de WikiLeaks


¿Cree Ud. que está en el interés de los ciudadanos estadounidenses permitir que un diminuto grupo de líderes mundiales y U.S.A., unilateralmente, asesinen, mutilen, encarcelen y/o torturen a quienes quieran en cualquier parte del mundo, sin el conocimiento ni la supervisión de los ciudadanos o de las leyes nacionales e internacionales?
Y, a pesar de su demostrado récord de omisión de su deber de proteger a los Estados Unidos de Indochina e Irán e Irak ¿cree Ud. que debería permitirse que se extiendan, clandestinamente, las guerras sin que exista un debate público informado? Si así fuera, crre que estaría Ud. traicionando los principios sobre los que se fundaron los Estados Unidos, poniendo a su país en peligro y demostrando una clara sumisión "poco estadounidense" a una autoridad que no tiene que rendir cuentas a nadie. 

Pero si uno se opone al poder autocrático, debe entonces apoyar a Wikileaks y a los otros grupos que intentan detener los homicidios en masa que está llevando a cabo el Ejecutivo estadounidense fuera de sus fronteras y su omisión de proteger a los estadounidenses en casa.

Estos dos temas han sido oficialmente vinculados, por vez primera, cuando el ex comandante estadounidense en Afganistán, el general Stanley McChrystal, explícitamente aseguró que el asesinato de civiles va en aumento, y que para nada se reduce, la cantidad de personas que juran conseguir vengarse de los estadounidenses; y, por ello, implementó políticas, desde entonces abolidas por el General Petraeus para reducir de forma importante el número de civiles asesinados por los soldados estadounidenses. 
McChrystal dijo que "por cada persona inocente que nosotros asesinamos se crean al menos 10 nuevos enemigos". Al decir esto, dejó en claro que asesinar a personas civiles no era solamente una cuestión moral y de crímenes de guerra y en algunos casos incluso contra la humanidad, sino en el mundo interdependiente de hoy también son una gran amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.

Con todo lo importante que sin duda es la libertad de expresión, lo que verdaderamente se discute con la controversia creada por las filtraciones de Wikileaks es el tema de si, efectivamente, el Ejecutivo estadounidense está protegiendo como debe a su pueblo a través de los homicidios masivos que realiza en el extranjero. Los funcionarios del Poder Ejecutivo justifican el perseguir y amenazar de muerte a su fundador por el argumento de que él ha dañado la seguridad nacional de los estadounidenses. 

Si McChrystal está en lo cierto, sin embargo, lo que representa una verdadera amenaza a la seguridad nacional ha sido la última década de asesinatos en masa ocasionados por el Ejecutivo estadounidense en Irak, Afganistán y Pakistán, revelado más allá de cualquier posible duda por las filtraciones de Wikileaks.

El hecho aterrador es el siguiente: ya sea que Ud. crea que los ataques del 11de septiembre de 2001 se debieron a un incomprensible fanatismo o a reclamos verdaderamente genuinos, lo  que es muy probable es que el asesinato de miles de musulmanes por los líderes estadounidenses desde 2001 será la autentica causa del próximo 11/S. 

El terrorista suicida en Suecia, que, recientemente, estuvo peligrosamente muy cerca de tener éxito, grabó un mensaje diciendo que "así, también, morirán sus hijos, hijas, hermanos y hermanas, como mueren nuestros hermanos, hermanas e hijos". 

El bombardero de Times Square expresó similares sentimientos, y es probable que los responsables de las muertes de estadounidenses en el futuro también estarán motivados por la venganza por los cientos de miles de musulmanes de cuyas muertes son responsables los líderes estadounidenses desde 2001.

Esto no es, por supuesto, una justificación para que tales ataques se pudieran producir. Todo ataque contra civiles, ya sea  por los Talibanes o por el General Petraeus, es absolutamente injustificable y representa un crimen de guerra a todas luces. Pero, si de lo que hablamos es de la manera de mejorar la seguridad nacional, es vital que hablemos del modo más prudente y sensible de evitar más ataques que, en este caso es parar de crear los miles de personas que quieren vengarse de los estados unidos y sus intereses. 

Si el General McChrystal está en lo cierto, cada estadounidense debería temblar ante el peligro a largo plazo que ha creado para los Estados Unidos la última década de guerra contra el mundo musulmán
Porque, si tan solo 1/100 del 1% de los mil seiscientos millones de musulmanes del mundo se sienten con derecho a atacar a los Estados Unidos en venganza por el indecible sufrimiento que los U.S.A. han causado a los países musulmanes desde el 11 de septiembre, por ejemplo, el Ejecutivo estadounidense habrá creado a más de 160.000 ciudadanos de países musulmanes comprometidos con asesinar y dañar a estadounidenses y sus intereses.

Nada es más emblemático del servicio que Assange está haciéndole al pueblo estadounidense que el titular del N.Y. Times del 25 de julio que anunciaba la publicación de los Afghan War Logs de Wikileaks: "La realidad de la guerra en Afganistán es más sombría que lo que cuenta la versión oficial".

Así, el N.Y. Times no solamente reconocía que Wikileaks le había dado a los estadounidenses información vital sobre la guerra que su propio gobierno les estaba negando, pero que esta información no se la había dado los medios de comunicación, ya que, si hubieran estado haciendo su trabajo, después de todo, el "decano" estadounidense, y no Wikileaks, debió haber revelado hacía mucho tiempo que la guerra en Afganistán era más "sombría de lo que la historia oficial sugería". 
El titular de el diario The Guardian del mismo día, acentuó la noticia: "Fuga masiva de información revela la verdad sobre la ocupación", en otras palabras, la verdad contraria a las mentiras que ha vertido el Ejecutivo estadounidense.

Estos "Bitácora de la Guerra en Afganistán", como la bitácora de la guerra en Iraq, luego, y todo el material de la última divulgación realizada por Wikileaks de los miles de cables diplomáticos, revelan, ante todo que el esfuerzo guerrero del Ejecutivo estadounidense está marcado por un gran engaño del pueblo estadounidense particularmente, en lo que respecta a la gran cantidad de muertes civiles que están causando los Estados Unidos y el argumento de estar siguiendo una "estrategia contra insurgencia" diseñada para conseguir instalar un gobierno Afgano democrático
Las historias del Times y del Guardian describen cómo estos documentos oficiales de los Estados Unidos revelan la manera en que el Ejecutivo estadounidense le ha mentido constantemente al pueblo estadounidense.

ASESINATO DE CIVILES POR LOS ESTADOS UNIDOS:

"Un enorme escondrijo de documentos secretos militares estadounidenses brindan una imagen devastadora del fracaso de la guerra  en Afganistán, revelando la forma en que las fuerzas de la coalición han asesinado a miles de civiles en incidentes no reportados" (Guardian). 
"Incidente por incidente, los informes parecen la sección policial de un diario de tercera por las maneras en que fueron masacrados los civiles afganos no sólo en ataques aéreos sino en tiroteos en carreteras o en poblados, en los mal llamados "errores" o en fuegos cruzados, o en caóticos momentos cuando un conductor afgano se acercaba demasiado a los convoyes y puntos de control" (N.Y. Times).
"La coalición de la OTAN en Afganistán ha venido utilizando una unidad "negra" secreta de fuerzas especiales norteamericanas, la Task Force 373, para cazar objetivos, para asesinarlos o arrestarlos sin ningún juicio... las bitácoras revelan que la TF 373 también ha matado a hombres, mujeres y niños civiles e incluso a policías afganos que se cruzaron en el camino de las tropas" (Guardian).

FRECUENTES ENCUBRIMIENTOS DE ASESINATOS DE CIVILES POR LAS FUERZAS ESTADOUNIDENSES: 

"Los informes indicaban, repetidamente, que los muertos no eran terroristas suicidas ni insurgentes, y en muchos de los casos estos no fueron revelados al público en su momento" (N.Y. Times). 
"Los War Logs muestran cómo los infantes de marina presentaron informes manipulados de un incidente en el que fueron asesinados 19 civiles... No serán castigados" (Guardian). 
"Las bitácoras detallan cómo las fuerzas especiales estadounidenses soltaron seis bombas de 1 tonelada en un terreno donde creían que se escondía una persona de alto valor; después de asegurarse según ellos de que no hubiera civiles afganos inocentes en el perímetro. Un comandante estadounidense reportó que habían muerto 150 talibanes. Los comuneros, sin embargo, reportaron que murieron al menos 300 civiles en los ataques" (Guardian).

LOS ESTADOS UNIDOS Y UN GOBIERNO AFGANO CORRUPTO ESTÁN ALIENANDO A LOS CIVILES AFGANOS Y PERDIENDO LA GUERRA:

"Los documentos ilustran en un mosaico de detalle por qué, después de que los Estados Unidos han gastado más de $300 mil millones en la guerra en Afganistán, los talibanes están más fuertes que en ningún momento desde 2001... los reportes dan un recuento desalentador de la policía afgana, que son frecuentemente descritos como personas a las que hay que temer, son incluso odiados por los civiles afganos. Los reportes, también, narran episodios de brutalidad policial, corrupción menor y también a gran escala, extorsión y secuestros... 

El precio de la guerra reflejado en el creciente volumen de víctimas civiles han dejado a los estadounidenses buscando cooperación y apoyo de una población afgana que se encuentra cada vez más hastiada, resentida, temerosa y alienada... 

Las crecientes operaciones especiales estadounidenses han avivado el resentimiento de los afganos por su falta de coordinación con las fuerzas locales, por las bajas civiles que frecuentemente ocasionan y la total falta de rendición de cuentas" (N.Y. Times)

Cuando se publicaron las bitácoras de la guerra en Irak 3 meses después, revelaron aún más información impactante, particularmente que los soldados estadounidenses habían entregado a civiles iraquíes a la policía iraquí, sabiendo que serían brutalmente torturados con taladros eléctricos, ácidos corrosivos y otros dispositivos, todo ello antes de ser salvajemente asesinados sin juicio previo.

Ellen Knickmeyer, jefa de la oficina del Washington Post en Bagdad en 2006, escribió que estas revelaciones significaban que los funcionarios de los estados Unidos habían mentido de forma rutinaria a los medios de comunicación y al pueblo estadounidense al decir que no tenían conocimiento de estos asesinatos en masa. Los líderes políticos también mintieron constantemente al declarar que no se estaban contabilizando las bajas civiles, cuando, de hecho, sí se estaba haciendo.

Dado que el derecho internacional hizo a los líderes estadounidenses culpables de proporcionar ley y orden en el Irak ocupado, estos cables de Wikileaks también han sacado a la luz que los líderes estadounidenses tienen muchísima responsabilidad en estos crímenes de guerra, que están entre los mas graves desde la II Guerra Mundial.

En pocas palabras, tanto las bitácoras de la Guerra de Irak como las de Afganistán han revelado que la totalidad del poder Ejecutivo estadounidense es una "vasta máquina de mentir", como el periodista David Halberstam describió a las fuerzas armadas estadounidenses en su declaración jurada en el juicio de CBS contra Westmoreland

Hay que entender que "verdades" contra "mentiras" no es ni siquiera una categoría para operar dentro del Poder Ejecutivo o en las fuerzas armadas U.S.A.. El propósito  de comunicarse con el público no es proveerle información verídica sino, más bien, para poder hacer avanzar "la misión" con la menor cantidad de obstáculos posible. El personal que se comunica con el público obtiene sus trabajos y son ascendidos en base a su habilidad para conseguir manipular e inducir al público al error, engañar, "voltear la noticia" y mentir con total descaro. Jamás han llegado a ser funcionarios del Poder Ejecutivo por contarle la verdad al pueblo estadounidense, y, de hecho, muchos de ellos fueron castigados o despedidos por hacerlo. 

Y nada describe mejor la degradación de la democracia en los Estados Unidos que el hecho de que el público espera que los funcionarios del Poder Ejecutivo mientan, y que los periodistas incluso traicionen su profesión por defender el secreto ejecutivo y excoriar a aquellos que revelen las mentiras, como Julian Assange.

Por lo tanto, es imposible exagerar la importancia de la documentación de Wikileaks sobre estas mentiras al pueblo de los Estados Unidos. Cuando un periodista reporta sobre un despropósito del gobierno estadounidense, los funcionarios del gobierno automáticamente niegan todo y muchos estadounidenses no saben a quién creer. 

Pero Wikileaks ha revelado documentos oficiales del gobierno que prueban que los líderes estadounidenses mienten y cometen crímenes de guerra. El hecho de que los Estados Unidos hayan tapado el asesianto de civiles, y que esto esté contribuyendo a que estén perdiendo la guerra, ya ni siquiera no está abierto a debate. Los desvergonzados políticos y periodistas de carrera que ignoran diariamente los homicidios masivos cometidos por los Estados Unidos, mientras exigen sin descanso el arresto de Assange o, mejor aún, su ejecución, se avergüenzan a sí mismos, a sus hijos y sus profesiones por su indiferencia a todo sufrimiento que no sea el sufrimiento de los estadounidenses y por su sumisa servidumbre a un poder ejecutivo ilegítimo.

Pero los documentos divulgados por Wikileaks revelan algo todavia más importante: la absolutamente absurda e irrisoria acusación de que Assange está "dañando" la "seguridad nacional" de los Estados Unidos, según dicen, por revelar información que podría ayudar al "enemigo". 


Es obvio que ese supuesto "enemigo" sabe que quienes han sido asesinados por los estadounidenses son civiles. El Poder Ejecutivo estadounidense como no podía ser de otra manera proclama que sólo mata "insurgentes" para mantener en secreto ante el pueblo estadounidense que, de hecho, asesina civiles, temiendo que de saberse tendrían que enfrentar protestas que podrían atarlo de manos.

Los documentos de Wikileaks, aún cuando datan de 2009 y antes, también arrojan mucha luz sobre lo que está ocurriendo hoy en día bajo el general David Petraeus.
En importante recordar que, después de todo, la controversia de Wikileaks no es primariamente sobre temas legales abstractos del pasado, sino sobre lo que está sucediéndoles a seres humanos de carne y hueso hoy. 

Mientras Ud. lee esto, miles de civiles afganos y pakistaníes están acurrucados y asustados en sus hogares, aterrorizados por los bárbaros actos bélicos de los Estados Unidos, de la brutal ofensiva del General Petraeus en el sur de Afganistán, que se ha topado con un aumento de los ataques con bombas improvisadas y asesinatos por parte de los talibanes, y que ha ocasionado que la Cruz Roja emita una inusual advertencia indicando que las condiciones para los civiles afganos son las peores en 30 años, es decir, ¡igual de malas que durante la invasión rusa!

Un reportero canadiense comentaba que el principal hospital de Kandahar se encuentra saturado con heridos civiles y que "algunos días, el piso está rojo de la cantidad sangre derramada en él".

Petraeus ha triplicado los ataques aéreos, llevó a 9.000 asesinos estadounidenses que están matando a civiles 24 horas al día, y ha introducido una cantidad sin precedentes de incursiones nocturnas, similares a los ataques nazis de las películas de los años 40, mientras que soldados estadounidenses entran a gritos y balazos en los hogares de la gente, aterrorizan a las mujeres y a los niños, y asesinan, hieren, torturan o encarcelan a los hombres indefinidamente, sin un juicio u oportunidad de demostrar su inocencia. Incluso el títere estadounidense que finge de presidente afgano, Hamid Karzai, está tan impactado por los bombardeos aéreos que le ha rogado a los Estados Unidos que los reduzca, diciendo, "las redadas nocturnas a las casas... Terribles… Terribles. 

Una razón seria por la que los afganos están tan desencantados con la OTAN y con el gobierno afgano… ¿Cómo medir las consecuencias de todo esto en términos de las vidas de niños y mujeres, perdidas porque los estadounidenses querían capturar a Talib A?. ¿Y quién es Talib A? ¿Es él tan importante que justifique la muerte de 10 civiles más? ¿Quién lo decide?"
Burlándose una vez más de su inútil pretensión de estar llevando la "democracia" a Afganistán, Petraeus rehúsa rotundamente a acabar con lo que el líder afgano describe como la responsabilidad del General por el homicidio de civiles.

Particularmente significativos son los reportes en primera persona divulgados en Wikileaks del asesinato por estadounidenses de civiles inocentes en los puntos de control estadounidenses, que substancian la admisión de McChrystal, en marzo de 2010, de que "hemos asesinado a incontables personas, pero hasta donde yo sé, ninguna que fuera una amenaza".

Y es que todo esto genera una pregunta básica sobre la gran intensificación de los bombardeos estadounidenses ordenados por Petraeus. Si las fuerzas estadounidenses han asesinado ingentes cantidades de civiles inocentes en los puntos de control, donde los soldados pueden ver a las personas que asesinan a la cara, ¿cuántos más civiles inocentes está matando Petraeus desde el aire, en bombardeos en los que no se ve a las personas que mueren?

Y estos documentos de Wikileaks  también brindan importante información sobre la manera en que la intensificación de los ataques de Petraeus al sur de Afganistán y Pakistán, donde ha ordenado la intensificación de los ataques robóticos aéreos así como los asesinatos en tierra, está debilitando, y no fortaleciendo, la seguridad nacional estadounidense a largo plazo. Al igual que los talibanes están más fuertes, hoy, después de que los Estados Unidos han despilfarrado 300 mil millones de dólares y miles de vidas de soldados estadounidenses en los últimos diez años, a la larga, las tácticas de Petraeus están sin duda alguna fortaleciendo, y no debilitando, a los enemigos de los Estados Unidos

Si Petraeus mata suficientes civiles en el sur de Afganistán, el General podría declarar algunos éxitos aquí. Pero no cabe duda de que sus tácticas están sembrando un torbellino a largo plazo que no solo amenaza la estabilidad de los gobiernos afgano y pakistaní, sino que  representan una amenaza a largo plazo para los Estados Unidos.

Un mapa de la ONU recientemente publicado por el Wall Street Journal, revela que los talibanes, usando tácticas de guerrilla clásicas, ha tomado territorios del norte y oeste de Afganistán, en tanto Petraeus se ha ido al sur, cediéndoles el control sobre más territorio del que tenían antes. "Mapas Internos de Naciones Unidas muestran un marcado deterioro de la situación de seguridad  en Afganistán durante la temporada de combates de este año, contradiciendo las pretensiones de la administración Obama de progreso militar  desde que empezó el aumento de las tropas estadounidenses hace un año", reportó el WSJ.

El N.Y. Times, por su parte, reportó que varios grupos de insurgentes en Pakistán han respondido a las tácticas de Petraeus coordinando y cooperando por primera vez, aumentando significativamente la amenaza que representan para el estado pakistaní.
También es obvio, para quien quiere ver, que Petraeus no puede matar a más insurgentes de los que él mismo creará si continúa provocando a los 41 millones depashtunis a ambos lados de la frontera afgano-paquistaní. La población combinada de Vietnam del Norte y del Sur durante la guerra de Vietnam era solamente de 31 millones, después de todo, pero fue suficiente para darle batalla a 500.000 soldados estadounidenses.

Sin embargo, a la larga, las preguntas más profundas que se derivan para los estadounidenses de los documentos de Wikileaks van más allá del mundo musulmán. Si pudiéramos liberarnos de toda una vida de propaganda oficial que nos fuerza a identificar al Poder Ejecutivo estadounidense con el pueblo estadounidense, la evidencia bastaría para darnos cuenta de que, en política  extranjera y militar, el Ejecutivo estadounidense es una institución autocrática que no representa a sus propios ciudadanos, opera, básicamente, a espaldas del Congreso, el Poder Judicial y con la complicidad de unos medios de comunicación que se han convertido en un brazo del Ejecutivo, propagando las mentiras antes que exponiéndolas.

Unos meses después de la decisión del Presidente Obama de enviar 30.000 soldados estadounidenses más a Afganistán en diciembre de 2009, por ejemplo, sólo el 24% de los estadounidenses quería que fueran más y 43% quería reducir el número de tropas. Sus deseos fueron  ignorados, tal como también son ignoradas las opiniones de los estadounidenses que, hoy, por un margen de 63 a 32, se oponen a la continuación de la carrera bélica estadounidense en Afganistán

Y, como revela Bob Woodward en Obama's Wars, incluso el Presidente es sólo un títere cuando se trata de decidir si continúa o no la guerra
Woodward documenta cómo las fuerzas armadas aplastaron el claro deseo de Obama de iniciar una gran desmilitarización de Afganistán en 2011. El mes pasado, Obama fue humillado al ser forzado a endosar una fecha hipotética de retiro en 2014.

La mayoría de estadounidenses está de acuerdo con la declaración de independencia que dice que los gobiernos derivan "sus justos poderes del consentimiento de los gobernados". Pero los gobernados sólo pueden dar su consentimiento si están informados de lo que deben consentir. Esto suena obvio. 

Estos documentos de Wikileaks deben hacer preguntarnos: ¿en qué medida los ciudadanos de una democracia le debemos lealtad a una gavilla de líderes autocráticos que obtienen el consentimiento de sus ciudadanos mediante una duplicidad masiva? Y, ¿en qué medida podemos confiar en su juicio o su decencia?

En los próximos años, los estadounidenses se encontrarán haciéndose tales preguntas cada vez más frecuentemente, y a medida que el declive económico y los futuros ataques terroristas obliguen a las élites estadounidenses a llevar a casa este estado mental autoritario que causa tanto daño en el extranjero. 
Parece seguro que la democracia estadounidense deberá enfrentar los desafíos más grandes desde la fundación del país. Pero es a largo plazo. La pregunta que debemos hacernos ahora es si los estadounidenses pueden oír el sonido del sufrimiento que sus líderes están causando fuera, ya que, en este mismo instante, hombres, mujeres y niños inocentes están siendo asesinados y mutilados en lo que la Cruz Roja ha descrito como la carnicería de civiles más grande desde que los rusos invadieron Afganistán hace 30 años.

Julian Assange debería ser aplaudido, no perseguido, por escuchar el sonido del sufrimiento.

¿Lo oímos nosotros?

Fred Branfman denunció la Guerra Secreta Aérea del ejecutivo estadounidense en Laos, que asesinó ilegal y salvajemente a decenas de miles de inocentes agricultores laosianos. En años recientes, ha escrito frecuentemente sobre los actos bélicos del ejecutivo estadounidense para Alternet.

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